Glosario
¿Qué es el catálogo de WhatsApp?
El catálogo de WhatsApp es la vitrina de productos dentro de tu perfil de WhatsApp Business: cada artículo lleva foto, nombre, precio, descripción y liga, y el cliente lo hojea sin salir del chat. Se crea gratis desde la app o desde el Administrador comercial de Meta.
Antes del catálogo, vender por WhatsApp era mandar fotos sueltas y repetir precios veinte veces al día. El catálogo ordena esa vitrina: el cliente entra a tu perfil, ve lo que vendes y puede mandarte el producto que le interesa dentro de la conversación.
Es una de las mejores piezas gratuitas de WhatsApp Business, y aun así se queda a medio camino de la venta: enseña, pero no contesta. Aquí está cómo armarlo bien, con qué herramienta según tu caso, y cómo cerrar ese último tramo.
Cómo crearlo y qué puede llevar
Desde la app de WhatsApp Business entra a herramientas para la empresa y luego a catálogo, y agrega artículos con foto, nombre, precio, descripción, liga y código. Ese es el catálogo administrado a mano, perfecto para un inventario chico y estable.
Si manejas más productos o varios canales, conviene armarlo en el Administrador comercial de Meta: acepta más datos por artículo, maneja variantes y admite sincronización por archivo de datos o desde tu plataforma de comercio. Desde ahí el mismo catálogo puede conectarse a las superficies de comercio de Meta para las que seas elegible, WhatsApp, Facebook e Instagram entre ellas, cuando lo configuras: la disponibilidad y la conexión dependen de tu cuenta y de tu mercado, no ocurren solas.
Las fotos importan más que todo lo demás: fondo limpio, producto reconocible y una por variante. Pon el precio siempre que puedas publicarlo; un catálogo sin precios genera la misma pregunta repetida que el catálogo existía para evitar.
Sus límites reales
Los límites que todo el mundo cita son los del catálogo administrado a mano desde la app: no sabe cuántas piezas te quedan, se le dificultan las variantes con precios distintos, y no se sincroniza con tu sistema, lo actualizas tú. Para un menú de veinte productos estables es perfecto; para quinientos artículos con existencias que cambian, se vuelve trabajo de captura permanente. Ahí es donde el Administrador comercial cambia la ecuación, porque la carga puede venir de un archivo de datos o de tu plataforma en lugar de tus dedos.
Y el límite que ninguna de las dos versiones resuelve: cuando el cliente pregunta tienes la roja en talla siete y a cuánto con envío, el catálogo por sí solo no contesta ni descuenta existencias. Eso se agrega con integraciones o con un agente encima; la conversación sigue necesitando a alguien, o algo, que sepa el inventario y arme la cotización.
Del catálogo que enseña al que cotiza
El salto de valor es conectar tu catálogo a un agente de inteligencia artificial: el agente busca en tus productos lo que la persona describe, aunque lo escriba a su manera o mande una foto, responde con precio y existencia reales y arma la cotización en el chat. Tu inventario entra por archivo o por API y se mantiene sincronizado.
El catálogo pasa de ser una vitrina que el cliente hojea a ser el cerebro con el que se le responde. Esa es la diferencia entre enseñar productos y venderlos.
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Ponla a vender.
Conecta tu catálogo a Eva y cada pregunta se responde con precio y existencia de verdad, hasta cuando el cliente manda solo una foto. Escríbenos y pruébalo con tus productos.
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